Esta pregunta siempre me recuerda una historia de mi niñez, cuando tenía 3 años y estaba en el recreo de Prekinder. Como en todas las escuelas, en la mía, había un niño bully , cuyo nombre no recuerdo. Era grande, medio gordo y tenia la mirada y sonrisa torcidas. Ese día, el bully decidió agarrar a mi hermana de víctima. Cuando vi a mi hermana llorar frente a toda la escuela por culpa de sus burlas, salte desde los columpios y de un solo empujón lo tire al piso. Ahí contra el piso, le agarre la camisa con una mano y con la otra le metí lo que en Panamá llamamos un ¡buen puñetazo! y le grité: ¨con mi hermana no te metas¨. Cuando llegó la maestra a separarnos, el bully al que todos temían, se convirtió en un niño frágil, con la nariz sangrada y lagrimas en los ojos. No recuerdo que me castigaran por la pelea, seguro porque la maestra estaba feliz de que alguien por fin lo pusiera en su sitio. Y así fue, porque después de ese día mas nunca se metió con mi herman...