Esta semana hice algo que me prometí hacer de casada, pero pocas veces cumplí con rigurosidad…salir con mis amigas. El martes vinieron a mi casa a echar cuentos dos de mis más quierdas amigas y el jueves salí a cenar con otro grupo, uno que desde hace casi una década nos juntamos siendo todas de diferentes nacionalidades y que con todas compartimos algo en común, mujeres indepentiendes, que aman la vida y que celebramos y nos apoyamos unas a las otras. No puedo culpar a Felipe porque él siempre fue el primero en celebrar e impulsarme a salir con ellas. La responsalibildad de no cumplir con la promesa fue cien por ciento mía. ¿Por qué lo hice? Muchas noches cuando estaba a punto de salir de mi casa, me congelaba y me echaba para atrás. Las razones eran muchas, que si no encontraba que ponerme, que estaba cansada y la más común… ¡para que salir a gastar plata si es más fácil ponerme pijamas y ver Netlfix! En fin, con el pasar de los años, fui cancelando esas invitacio...