Hoy me levanté escuchando The Diary of a CEO, un podcast que me recomendó mi hermano, el millennial. Bueno, realmente está en esa frontera entre millennial y Gen Z, así que cuando recomienda algo, trato de verlo porque ese contenido trendy no llega a mi algoritmo. Me pasa lo mismo con la música y mi hija de 12 años. Si no fuera por ella, seguiría escuchando solamente música de los 80 y 90.
En el podcast entrevistan a personas interesantes sobre temas políticos, teorías de conspiración y finanzas, así que puedo dedicarle mi limitada atención perimenopáusica, después de repartirla entre el trabajo, los niños y la casa.
Esta mañana entrevistaban a un especialista que analiza los ciclos financieros del mundo. Según él, predijo la crisis de 2008 y ahora advierte que nos acercamos a otro gran reset económico impulsado, entre otras cosas, por el boom de la inteligencia artificial.
No una simple recesión. Un reset. Como si la pandemia cinco años atrás no hubiera sido suficiente...
Pero hubo una pregunta que me dejó pensando todo el camino al trabajo: “Si tuvieras un hijo de 16 años, ¿qué le recomendarías estudiar hoy para asegurar su futuro?”.
La pregunta me cayó directamente. Tengo un hijastro de 18 años y dos hijos de 12 y 13. Estamos justo en esa etapa en la que pronto tendremos que ayudarlos a escoger qué estudiar, mientras nosotros todavía estamos tratando de entender los cambios del mundo.
Cuando me gradué en los 90, nuestros padres tenían respuestas bastante claras: “Estudia Administración de Negocios”, “estudia Derecho”, “estudia Ingeniería”... En resumen: “Estudia algo que te dé trabajo”. No necesariamente te preguntaban qué te hacía feliz o cuál era tu propósito en la vida.
Pero nosotros, como padres, somos diferentes. Queremos que busquen sus pasiones, pero, a la vez, que puedan pagar sus cuentas. Entonces, ¿qué les decimos a nuestros hijos que estudien si la carrera que hoy escojan puede cambiar completamente antes de que terminen la universidad?
El experto se quedó pensando y finalmente respondió: “No lo sé”.
¿No lo sabe?
El señor que estudia los ciclos económicos, predijo la crisis financiera de 2008 y asegura que viene un nuevo orden mundial no sabe qué decirle a un adolescente que estudie. Really?
Después salió con una respuesta políticamente correcta, diciendo que les recomendaría a sus hijos buscar algo que los hiciera felices.
Y sí, suena muy bonito. Por supuesto que quiero que mis hijos sean felices. Que encuentren algo que les apasione, los motive y les dé ganas de levantarse cada mañana. Pero también quiero que puedan pagar sus cuentas, tener un buen techo, comer bien, contar con seguro médico y darse algunos gustos sin necesitar una crisis existencial cada vez que llegue la tarjeta de crédito.
Entonces, ¿cómo carajo hacemos nosotras para contestar esa pregunta? ¿Cómo orientamos a nuestros hijos hacia un futuro que ni siquiera los expertos pueden imaginar?
Y aquí estamos las mamás de cuarenta y tantos, sobreviviendo la presión de nuestros trabajos, criando adolescentes, tratando de entender nuestras deficiencias hormonales y haciendo catching up con la tecnología. Apenas me acostumbré a manejar bien ChatGPT y ahora tengo que aprender a usar Claude y cinco vainas más. Ya decidí “dejar en visto” a Copilot y a Gemini porque mi TDAH no da para tanto.
¿Dónde está el curso para mamás perimenopáusicas sobre cómo preparar a nuestros hijos para el próximo reset económico? ¿Dónde está el manual?
Porque bastante tuvimos con criar niños de primaria durante una pandemia, convertir la casa en escuela y aprender a usar Zoom, para que ahora nos digan que, cuando por fin lleguen a la universidad, posiblemente muchas de las profesiones que conocemos ya no existirán de la misma manera.
No sé si debemos recomendarles estudiar tecnología, ingeniería, finanzas, artes o alguna profesión que todavía no tiene nombre. No sé si lo importante será dominar la inteligencia artificial o desarrollar precisamente aquellas capacidades humanas que la inteligencia artificial no puede reemplazar.
Quizás la respuesta no está en escoger hoy una carrera “segura”, porque probablemente ya no existen carreras seguras. Quizás lo más importante será enseñarles a aprender, desaprender, adaptarse, pensar críticamente y comenzar otra vez todas las veces que sea necesario.
Y quizás este tema no se resuelve individualmente. Tal vez necesitamos hablarlo entre padres, madres, educadores y nuestros propios hijos. Entender mejor lo que está pasando en el mundo y aceptar que prepararlos no significa decidir por ellos, sino ayudarlos a hacer mejores preguntas.
Así que lo dejo aquí.
¿Qué les estamos diciendo a nuestros hijos que estudien?
Y, más importante todavía, ¿cómo los preparamos para un mundo que ninguno de nosotros entiende completamente?
Maru
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