Perimenopausia: cuando a Spider-Man ya no le queda el uniforme
“Mami, ¿tú crees que después de tres películas maten a Tom Holland y busquen a otro Spider-Man?”
Hoy mis hijos tenían un playdate con sus amigos para ver la última peli de Spider-Man. Mientras los llevaba al cine, mi hija me hizo esa pregunta e inmediatamente mi mente perimenopáusica la convirtió en una reflexión existencial.
Le dije que probablemente sí. Porque en el cine los superhéroes llegan a la pubertad, descubren sus poderes, salvan el mundo durante tres películas y después mueren o los reemplazan por una versión más joven cuando Hollywood decide que ya cumplieron su ciclo. Le pasó a Val Kilmer, Tobey Maguire, Ben Affleck… Seguro le pasará a Tom Holland, con o sin Zendaya de la mano.
Pero en la vida real es distinto…
¿Qué pasa si dejan que Spider-Man llegue a sus mid-40s? Le llega la peri o la andropausia, el uniforme empieza a quedarle raro, se despierta a las tres de la mañana y ya no tiene energía para guindarse de los edificios tratando de salvar Nueva York con cuatro horas de sueño.
“Spider-Man, necesitamos que salves la ciudad”.
“Claro. Pero primero déjame recordar si ya me tomé el magnesio”.
Mientras tanto, en la vida real, a nosotras nadie nos cambia oficialmente de película y no hay un director que nos avise sobre los cambios del personaje.
Simplemente, un día dormimos mal, perdemos la paciencia, no logramos concentrarnos y nuestro cuerpo empieza a operar bajo nuevas reglas. Y como poco se habla del tema, seguimos trabajando, criando hijos, resolviendo problemas y sosteniendo la vida de medio mundo, mientras pensamos que estamos cansadas o volviéndonos locas.
Lo increíble es que me pasó lo mismo cuando quedé embarazada después de los 30: nadie me habló del tema. Todo el mundo me felicitó, pero nadie me habló de los cambios hormonales, la lactancia o el parto. Tanto así que me puse a investigar, tomé cartas en el asunto y casi me convertí en la vocera no oficial del parto natural durante un par de años. Ver el blog Verdades Embarazosas.
Ahora, con la perimenopausia, me pasa lo mismo. Con la llegada de los síntomas quiero hablar del tema, pero me da la impresión de que muchas no lo hacen por miedo a que las haga ver como “señoras mayores”.
Si esto fuera una película de Spider-Man, alguien le explicaría a la audiencia que no estoy perdiendo mis poderes. Que mi cuerpo está cambiando y necesito aprender a usarlo de otra manera.
Pero como mi vida no es una película, sino más bien un documental, aquí hago mi propio: ¡Corten!
¿Podemos hablar del tema? ¿Podemos compartir nuestras experiencias, las prácticas, los métodos y los tratamientos que nos han recomendado nuestros médicos, para entender de una vez cómo es la cosa?
Porque si algo tengo claro es que a mí nadie me va a sacar de mi película ni me va a reemplazar por una Maru más joven porque el uniforme ya no me queda igual o porque necesito dormir ocho horas para salvar el mundo.
Sigo siendo la protagonista. Solo cambió la trama.
Y como nadie parece querer hablar claramente de la perimenopausia, voy a empezar yo. Porque si Spider-Man puede sobrevivir al multiverso, nosotras podemos sobrevivir a la perimenopausia.
Pero primero necesitamos entender qué carajo está pasando.
¿Quién se une a hablar del tema?
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